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Jueves, 23 de noviembre de 2017

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Revista Española de Sanidad Penitenciaria
 
 
 
 
 

Nuestro Trabajo

LA SANIDAD PENITENCIARIA, ESA GRAN DESCONOCIDA

Estimado compañero:

Si estas leyendo estas líneas es porque de alguna manera te interesa conocer lo que es el trabajo en la Sanidad Penitenciaria.

No hace muchos años, cuando desde la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP) empezamos a trabajar para conseguir la Integración de la Sanidad Penitenciaria en los diferentes sistemas autonómicos de salud, es decir dejar de pertenecer a un Ministerio nada sanitario como es el de Interior e integrarnos en los sistemas públicos de salud, era muy frecuente que representantes políticos te preguntaran: ¿Pero en las cárceles hay médicos?

Sanidad Penitenciaria

Pues la respuesta es que sí. En las prisiones españolas hay establecidos Equipos de Atención Primaria formados por Médicos, Enfermeros y Auxiliares de Clínica. Y también hay consultas y despachos médicos y salas de curas y camas de ingreso en enfermería.

Estos médicos y Enfermeros somos por lo general funcionarios de los Cuerpos Facultativos y de Enfermeros de Instituciones Penitenciarias, siendo por lo tanto requisito ser médico o enfermero para acceder, a través de la correspondiente oposición, a los mencionados cuerpos. En ese momento te conviertes en funcionario de la Administración Central del Estado. Esperemos que en corto–medio plazo la situación cambie y se consiga la añorada Integración/Transferencia a los Sistemas Públicos de Salud. La única Comunidad Autónoma que tiene transferidas las competencias en materia penitenciaria es Cataluña y el proceso de integración de sus sanitarios prácticamente completado.

Sanidad Penitenciaria

La evolución de la Sanidad Penitenciaria ha sido cronológicamente paralela a la reforma de la Atención Primaria de Salud Española, pero esto no quita que todavía permanezcamos en cierto aislamiento con respecto al resto de la Sanidad Publica, a pesar de los esfuerzos tanto de los profesionales sanitarios de prisiones, como de la SESP para que esto no sea así. Y algo hemos conseguido.

Nuestras funciones actualmente se encuentran reguladas por la Ley Orgánica General Penitenciaria (LOGP) que dedica expresamente algunos artículos al tema sanitario entendido en sentido amplio, y por el Reglamento Penitenciario (R.P.) que desciende a matices más específicos en los capítulos relativos al tema sanitario así como a los profesionales que lo desarrollan.

Sanidad Penitenciaria

Modelos de Atención y Asistencia Sanitaria

Los modelos de atención sanitaria en los Centros Penitenciarios son:

1. Atención Primaria, y
2. Atención Especializada.

Los tipos de asistencia que se realizan:

  • A Demanda
  • Urgente
  • Programada

La población atendida, en cuanto a patologías tanto orgánicas como psíquicas, así como el medio en sí mismo, genera cierta peculiaridad al desarrollo de nuestro trabajo.

Cada Centro organiza sus sistema de asistencia en función de los efectivos y del número de internos y/o módulos, considerándose como norma no escrita una ratio paciente/medico de 100 a 1, cosa que habitualmente no se lleva a cabo por la masificación que en este momento sufren nuestras prisiones.

Sanidad Penitenciaria

En los todos los Centros Penitenciarios existen Equipos Sanitarios de Atención Primaria formados por médicos, enfermeros y auxiliares de enfermería. A estos hay que añadir en algunos centros la presencia de un/a Farmacéutico/a. El número de efectivos está en función del tipo de Centro y del número de internos. Normalmente y en casi todos los centros se cuenta con un odontólogo que periódicamente acude al Establecimiento.

La Atención Especializada se lleva a cabo de dos maneras: Hay Establecimientos donde los especialistas consultores acuden al Centro de manera periódica. Normalmente Psiquiatras y Médicos Internistas (otras especialidades, como oftalmólogos, ginecólogos o dermatólogos, es menos frecuente). Y por otro lado la derivación de los pacientes que así lo requieran a los especialistas del hospital de referencia, que todos los centros penitenciarios tiene asignado.

Sanidad Penitenciaria

El hecho de estar privado de libertad no es óbice para una atención especializada cuando esta se requiere a juicio del médico de Atención Primaria panitenciario. Todos los días existen salidas custodiadas a las Consultas Especializadas. Y si es preciso hospitalizar a un interno, se realiza igualmente durante el tiempo preciso.

Con respecto a la atención a demanda, resumidamente podríamos decir que se atienden las mismas patologías crónicas que en los Centros de Atención Primaria de la comunidad: enfermedades comunes, diabetes, tabaquismo, hipertensión etc., pero quizás con una mayor carga asistencial.

Destacaría también la gran demanda asistencial por problemas de salud mental, (existen trabajos publicados que lo sitúan en torno al 34% de la total), y es lo que en este momento considero la gran asignatura pendiente de la Sanidad Penitenciaria.

Apartado especial merece la atención a patologías infecciosas (VIH, VHC, TBC, etc.) y de los trastornos adictivos. Lógicamente esto nos lleva a la necesidad de una formación específica y un continuo reciclaje.

Sanidad Penitenciaria

En los Centros penitenciarios se presta una asistencia continuada, es decir hay establecido un sistema de Urgencias, que dependiendo del tamaño del Centro podrá ser presencial, es decir guardia de presencia física, o bien guardias localizadas. Las llevamos a cabo médico y enfermero/a, y dependiendo de la gravedad de la patología urgente será atendida en el mismo Establecimiento o bien precisar traslado del paciente al Centro Hospitalario de referencia, antes mencionado, donde será atendido y si es preciso permanecerá ingresado. Para ello en estos hospitales existen lo que llamamos la “Unidad de Judiciales” (camas hospitalarias con custodia policial).

Papel fundamental es la actividad de Consulta Programada que suele estar encaminada al desarrollo de programas de diagnóstico y tratamiento de Tbc, así como los programas de reducción de daños y riesgos en toxicomanías, fundamentalmente.

La patología mental y su atención más especifica tanto en tiempo dedicado a la consulta como en el acercamiento especial al paciente, es otra de las labores cada día más frecuentes en una consulta programada.

No sería honrado por mi parte si en este pequeño resumen del trabajo en el interior de un Centro Penitenciario no hablara de los aspectos conflictivos, que también tiene. Lo que he definido como conflictividad fundamentalmente se basa en una demanda de atención médica en la que el paciente busca un beneficio no médico, (prescripción de psicofármacos, por ejemplo), sin que la prescripción sea procedente. O situaciones que difícilmente puedes encontrar en otro medio de trabajo, como serían las autolesiones, ingestión de cuerpos extraños, situaciones de huelgas de hambre, etc.

Sanidad Penitenciaria

No puedo olvidar tampoco una gran cantidad de trabajo administrativo que conlleva, desde informes para pacientes, informes a distintos organismos de la propia administración o a Jueces y tribunales

P.D. Agradezco a C Chérrez y resto de compañeros que han elaborado el articulo La actividad clínica médica a demanda de un Centro Penitenciario frente a un Centro de Salud, publicado en La Revista Española de Sanidad Penitenciaria ( vol.9, nº3).

 

Santiago Rincón

ANEXO

OTRAS FUNCIONES DE LA SANIDAD PENITENCIARIA

I - PROGRAMAS DE PREVENCIÓN

El hecho de que algunos internos vayan a tener, en muchas ocasiones, su primer contacto serio con el mundo sanitario a propósito de su ingreso en prisión y que, por otra parte, la vida en un centro penitenciario es una vida comunitaria, con todos los problemas que se pueden derivar para la estrecha convivencia de grupos a veces no muy acostumbrados a hábitos higiénicos, hace que los programas de prevención cobren una espcial significación en nuestro trabajo.

Tras la realización de una Historia Clínica en el ingreso, unida a una exploración médica, lo habitual es que se paute la batería de pruebas diagnósticas que nos van a llevar a descubrir la situación clínica, sobre todo serológica de esta persona.

Se le realizará una analítica de sangre para saber su situación respecto a las Hepatopatías, el VIH, la Sífilis, etc. y se investigará mediante la técnica del Mantoux su posible contacto con la TBC.

 

Todo esto nos llevará a programar tanto la vacunación frente a VHA y/o VHB, si procede, como a conocer su situación frente a una posible Hepatitic C o infección por el VIH, en cuyo caso se seguirá el protocolo de investigar su situación inmunitaria y , si es preciso, ofrecer un tratamiento adecuado frente a ambas patologías.

Igualmente en el caso de Mantoux positivo, se sigue el protocolo de esta patología ofreciendo el tratamiento adecuado.

Este screening se realiza a toda la población reclusa desde hace bastantes años, lo que nos ha llevado a unos descensos sorprendentes de patología TBC, y a unas cifras de VIH tratados y/o controlados que ha repercutido sensiblemente en la calidad de vida de los internos afectos de estas patologías.

II- PROGRAMAS DE EDUCACION PARA LA SALUD

Es otra de las actividades instauradas en las prisiones desde el campo sanitario, muchas veces en colaboración con otras entidades externas: Cruz Roja, ONGs, etc.

Se trata de que los internos adquieran no solo unos conocimientos sobre las patologías más frecuentes de tipo infectivo que pueden estar presentes en sus vidas, sobre todo si proceden del mundo de las toxicomanías, sino que adquieran hábitos saludables tanto para evitarlas como para cambiar actitudes de vida.

III- PROGRAMAS DE REDUCCIÓN DE DAÑOS

  • Programa de Mantenimiento con Metadona
  • Programa de Intercambio de Jeringuillas

En ambos programas, que suelen ser los más habituales en este capítulo de reducción de daños, el sanitario penitenciario suele estar plenamente implicado bien para control de un seguimiento que se realiza habitualmente aprovechando la consulta médica, bien estando siempre alerta ante posibles problemas que puedan surgir en el seguimiento de ambos programas.

LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SANIDAD PENITENCIARIA (SESP)

Sociedad Ciencífica creada en 1997 y que aglutina a una gran parte de los profesionales sanitarios que trabajamos en el ámbito penitenciario. Sus objetivos fundamentales fueron y siguen siendo trabajar para lograr, por una parte, la dignificación del trabajo sanitario en las prisiones, no solo en el ámbito laboral, sino también en el terreno de la formación e investigación de la sanidad penitenciaria.

Es mérito de esta Sociedad el haber conseguido que la labor de los profesionales sanitarios penitenciarios saliera del ostracismo que venía arrastrando por una falta total de reconocimiento de su difícil y meritorio trabajo, e impulsar la labor investigadora, la creación de una Revista Científica: Revista Española de Sanidad Penitenciaria,incluida en la plataforma Scielo, así como la celebración de Congresos Nacionales y Jornadas, sin olvidar la producción bibliográfica abundante realizada o promovida por miembros de la SESP, cuyos datos podéis conocer mejor a través de esta nuestra página web: www.sesp.es

Actualmente la SESP tiene un reconocimiento internacional. Está presente en numerosos eventos europeos relacionados con la sanidad penitenciaria, y es una sociedad acreditada cientificamente en el campo de la salud. Esta es una meta dinámica que dificilmente podríamos haber sospechado en otros tiempos en que lo sanitario en las prisiones venía a ser algo poco menos que accidental y secundario.

EL APORTE DE LA ADMINISTRACIÓN

Gran parte de estos logros vienen dados por la creación en su momento de un departamento específico para lo sanitario dentro de la Institución Penitenciaria: La Subdirección General de Sanidad Penitenciaria, que desde su creación ha ido impulsando los programas necesarios y la dotación de medios - sobre todo últimamente - para hacer de la sanidad penitenciaria española una buena respuesta a los problemas sanitarios de las prisiones, y un ejemplo a exportar a otros países interesados en nuestro buen hacer. Este es el momento en que existe la conciencia suficientemente generalizada en todos los ámbitos, incluido el administrativo, de que la sanidad penitenciaria no debe ser una sanidad distinta y aparte de la sanidad pública, de donde provienen y a donde van a parar nuestros internos, sino que debe pertenecer a la organización sanitaria de cada comunidad autónoma, como una parte más del campo sanitario de cualquier comunidad del territorio español. 
Así fue proclamado por la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, hace ya más de cinco años, estando a la espera de que la propia Administración cumpla sus propias leyes.



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