Introducción

La Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP) ha sido consciente desde su fundación de que la sanidad penitenciaria, por las particularidades que presenta en muchos aspectos, tiene una problemática específica e independiente de la que presentan otros servicios sanitarios. También somos conscientes de que en muchos aspectos la atención sanitaria en las prisiones españolas es mejorable –como en muchos foros se ha puesto de manifiesto por organizaciones como la misma SESP o recientemente por la Organización Médica Colegial en un documento redactado por un grupo de trabajo– pese a que en algunos campos esta atención es muy eficiente.
Por esto la SESP ha deseado desde hace tiempo realizar alguna actividad encaminada a efectuar una valoración de la situación que presenta la sanidad penitenciaria y que ayude a buscar posibles soluciones a sus problemas.
Por fin, en este año se ha podido iniciar, gracias al imprescindible patrocinio de GlaxoSmithKline (GSK) y con el soporte de Scientific Communication Management (SCM), un Programa de Calidad Asistencial en Prisiones denominado CAPRI, realizado a semejanza de un programa similar dirigido por el Dr. Pompeyo Viciana (Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla) en los hospitales españoles. Con el CAPRI se ha buscado, por una parte un medio para encontrar oportunidades para mejorar la asistencia sanitaria, y por otra un diagnóstico de la situación actual que facilite y ofrezca a los Servicios Autonómicos de Salud realizar una mejor organización de la sanidad penitenciaria una vez integrada en el Sistema Nacional de Salud (SNS).
Actualmente no existen publicaciones que nos indiquen cuál es el nivel de calidad de la asistencia sanitaria que se presta en las prisiones españolas. Una evaluación sobre este tema, llevada a cabo en prisiones de Inglaterra y Gales, concluyó que la atención sanitaria era, generalmente, de más baja calidad que la del Sistema Nacional de Salud inglés y terminaba recomendando que la asistencia sanitaria de prisiones no permaneciera separada del SNS. En España, la situación se podría considerar similar, y por ello hemos pensado que el Programa CAPRI puede resultar fundamental en la evaluación de nuestro sistema sanitario.
Para iniciar un programa de este tipo es necesario tener claros conceptos como el de Calidad, entendiendo por ella una característica cuantificable de un producto, característica que denota el grado de satisfacción, de cubrir lo esperado, por el usuario o comprador de ese producto. La asistencia sanitaria es un derecho, un producto, que se ofrece a toda la población española, independiente de su situación social, cultural o judicial, y usando la definición del programa ibérico, podemos decir que calidad asistencial consiste en “la provisión de servicios accesibles y equitativos, con un nivel profesional óptimo, que tiene en cuenta los recursos disponibles y logra la adhesión y satisfacción del usuario”.
CAPRI (Calidad Asistencial en Prisiones) es un programa que busca la mejora de la atención sanitaria a la población reclusa de nuestro país. La primera parte de este proyecto se ha centrado en conocer cuáles son los problemas de calidad y oportunidades para mejorar la asistencia, según la opinión de los profesionales sanitarios de prisiones.
Con el objetivo de delimitar, en lo posible, las actuaciones a seguir, se decidió concentrar el programa en los problemas de calidad asistencial que afectaban especialmente a pacientes con enfermedades infecciosas –infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), tuberculosis (TBC), hepatitis–, y toxicomanías, al ser éstas las patologías que mayor esfuerzo y recursos exigen dentro de la práctica asistencial en prisiones. Esta delimitación no excluye actuaciones sobre otras áreas del trabajo cotidiano, como son la medicina general y la psiquiátrica, muchas veces interrelacionadas.
El Programa está dirigido por dos Coordinadores Generales, el Dr. Pompeyo Viciana, como experto en la metodología, y el Dr. Pablo Saiz de la Hoya –Centro Penitenciario (CP) Alicante I–.
La SESP eligió a un coordinador para cada zona, intentando que estos coordinadores cuya función resulta fundamental, fuesen profesionales preocupados por la calidad asistencial y que tuviesen experiencia y prestigio profesional en sus zonas. Estos coordinadores han sido:
•José Joaquín Antón Basanta (Granada)
•José Manuel Arroyo Cobo (Zaragoza)
•Rafael Calvo García (Castellón de la Plana)
•José Manuel Castro Recio (Huelva)
•Carmelo Gutiérrez Ortiz (Tenerife)
•José Nieto Prieto (Madrid)
•Gerardo López Palacio (Santander)
•Luis Carlos Vasallo Baladrón (Salamanca)
•Nuria Teixidó i Pérez (Barcelona)

A estos coordinadores, mediante una reunión preparatoria con los coordinadores del proyecto, se les documentó y asesoró en lo que serían sus funciones, que incluían la libre selección de candidatos a cada una de las reuniones zonales, la recogida de la información estructurada y la moderación sin “opinión” de las reuniones de trabajo.

Para conocer las opiniones de los sanitarios se empleó la técnica de grupos nominales. La selección de los participantes se realizó atendiendo a unas premisas: que todas las autonomías estuvieran representadas, que incluyeran tanto macro-prisones como prisiones pequeñas y que la actitud de los profesionales fuera la de mejorar la atención sanitaria de los reclusos.
Se programaron un total de 9 reuniones zonales (Asturias, Barcelona, Granada, Madrid, Sevilla, Tenerife, Valencia, Valladolid y Zaragoza). Han participado directamente un total de 67 profesionales, representando cada uno de ellos a una prisión española diferente.
Cada grupo, de forma individual inicialmente, y posteriormente consensuada, definía a su criterio cuáles eran las oportunidades de mejora o problemas de calidad asistencial más importantes, centrándose en dos diferentes aspectos: la estructura sanitaria de las prisiones españolas (organización, medios personales, locales de la atención, medios exploratorios, diagnósticos y terapéuticos), o sea, lo que tenemos, y el acto o proceso sanitario: lo que hacemos.
De cada una de estas áreas elegían diez problemas y, mediante un sistema de puntuaciones, priorizaban cuál tenía más o menos impacto en la disminución de la calidad prestada.
Mediante una nueva reunión de los 9 coordinadores regionales, junto con los directores del proyecto, el Dr. Pablo Saiz de la Hoya y el Dr. Pompeyo Viciana, se completó la tabulación de la opinión y priorización de los profesionales.
En este documento se van a exponer los más importantes problemas de calidad u oportunidades de mejora (PCOM) que los profesionales asistentes han encontrado, diez referentes a la estructura y otros diez referentes a los procesos asistenciales. Primero se expondrán los obtenidos en cada reunión zonal y posteriormente los globales, obtenidos con la suma de los zonales. También se van a exponer unas conclusiones generales, así como hipotéticas soluciones. Se han realizado también criterios de calidad que puedan servir para medir la calidad en el futuro y que permitan valorar la mejora en la calidad asistencial.
Estos datos se acompañan de dos anexos, en el primero de los cuales se aportan lo que los ATS/DUE con ejercicio profesional en las prisiones españolas consideran como los PCOM estructurales y de proceso más importante desde su punto de vista, PCOM que se han obtenido con la misma metodología de grupo nominal. En el segundo anexo se informa sobre los resultados de una encuesta que se ha pasado a cada profesional sobre la estructura que tenemos –medios materiales y humanos– en las prisiones y sobre la realización de determinados procesos. Estos datos nos pueden indicar en qué “medio” y con qué ejercemos nuestra profesión.


Ha sido imposible contrastar los datos obtenidos mediante estas reuniones con la opinión de los pacientes, porque si por una parte debemos constatar que la administración penitenciaria dependiente de la Generalitat de Cataluña ha dado constantes facilidades para realizar este programa y ha autorizado en su ámbito la encuesta a pacientes, no podemos obviar que no ha sido esa la postura de la administración penitenciaria dependiente del Gobierno Central, que en ningún momento ha facilitado la realización de este programa y no ha autorizado la realización de la encuesta, alegando que la metodología propuesta (encuesta realizada por el Departamento de Calidad de la Universidad Miguel Hernández de Alicante) no es adecuada para internados en prisión, e imposibilitando, por tanto, su realización. Por desgracia, esta postura viene a corroborar la opinión que los profesionales han expuesto en reiteradas ocasiones durante el desarrollo del programa CAPRI respecto a la permanente obstaculización que esta administración penitenciaria realiza a toda actividad sanitaria o de investigación que parta de los profesionales.
Esperamos, por último, que los resultados del CAPRI ayuden a mejorar la asistencia sanitaria en las prisiones y sirva para que en el, esperemos, cercano proceso de integración de la sanidad penitenciaria en los Sistemas de Salud Autonómicos se tomen las medidas administrativas necesarias que ayuden a paliar muchos de los problemas.

Dr. Pablo Saiz de la Hoya